Anular un enemigo con un poderoso ritual

Anular un enemigo

Anular un enemigo

Anular un enemigo mediante su destierro y bloqueo

Para anular un enemigo o cualquier persona que te esté dañando, que esté trabajando o haya trabajado magia oscura contra ti, puedes hacer este poderoso ritual que anulará su trabajo y bloqueará a la persona, logrando que ya no tenga ningún efecto negativo sobre ti.

En este hechizo originario de Nueva Orleans, se le pide a Dios para que él sea  el mediador entre tu enemigo y tú,  para que obtengas su protección y sea castigada la persona que te hace daño. Este hechizo para anular un enemigo puede ser utilizado como un medio para ajustar cuentas, ya que involucra que se haga justicia, y de esa justicia, tu rival o enemigo sufrirá sus consecuencias, que serán mayores en tanto mayor sea el daño que ha querido provocarte y mayor sean de injustas las razones que tiene o ha tenido para hacerlo.
Tú aquí no pides un castigo específico, lo dejas en manos de Dios y puesto que estás pidiendo a Dios que intervenga por ti, no estás sujeto a ningún efecto negativo o a un mal karma.

Que necesitarás para este ritual:
-Un pedazo de papel  (cualquier papel sirve, si es pergamino mejor)
-Tinta, bolígrafo, lápiz, marcador o similar de color negro.
-Aceite negro de destierro
-Una muñeca o muñeco del tipo vudú
-9 alfileres
-Un paño negro
-El Salmo 55

Procedimiento:
►Escribe con la tinta negra el nombre de tu enemigo en el papel y unge el papel con un poco del aceite negro de destierro.
El aceite negro lo puedes preparar con un aceite neutro, vaselina, o aceite de oliva, al que agregarás un poco de ruda, pimienta negra molida, romero ya sea fresco o seco, un buen puñado de sal y carbón vegetal, que le dará el tinte negro.
La muñeca o muñeco, lo puedes hacer de cualquier manera: Puedes usar una muñeca ya comprada o hacerla con tus propias manos (esto siempre será mejor a los fines mágicos) puedes coserla con lanas y algodón, con un trozo de espuma sintética, trenzando algunos palos con hilos, en fin, cualquier versión servirá siempre y cuando puedas formar un cuerpo básico con su cabeza, su tronco y sus cuatro extremidades.
►Toma el papel escrito y envuelve con él la muñeca.
Recita 9 veces el Salmo 55 sobre la muñeca, sosteniéndola en tus manos.
Si lo deseas, de manera adicional, puedes hablarle, pedirle, ordenarle, decirle todo lo que quieras a esa persona. Puedes darle tus razones y argumentos, ordenarle que se detenga,, hablarle de las consecuencias que tendrá, o puedes ponerte realmente “heavy” , insultarla, maldecirla o lo que te salga de las entrañas. Ten en cuenta que no está en tus manos su castigo o el modo en que pagará lo que hace o ha hecho contra ti. Tú con este ritual para anular un enemigo le estás deteniendo, bloqueando  y revirtiendo, pero si merece un castigo cualquiera sea, no está en ti disponerlo, porque como sea se hará la justicia necesaria.
►Una vez que terminaste de orar el salmo y, eventualmente, tus palabras, clava un alfiler a través del papel en la muñeca.
Envuelve la muñeca en el paño negro y esconderla en un lugar oscuro, cuidando de elegir un lugar donde nadie pueda encontrarla ni verla.
►Cada día durante ocho días más (para un total de nueve días), desenvuelve la muñeca,  recita el Salmo 55 nueve veces sobre ella y clava un alfiler a través del papel en la muñeca. Envolver otra vez  la muñeca en el paño negro y esconderla cada vez en un lugar oscuro, lejos de miradas indiscretas.
►En el noveno día, toma la muñeca y el paño negro y enterrarlo cerca de un cementerio. Como alternativa, puedes quemar la muñeca y tirar las cenizas en un cementerio. O bien, puedes conservar la muñeca y retirar el paño negro, el papel  y los nueve alfileres y enterrar en un cementerio o cerca de él. O también quemar las cosas y tirar las cenizas en o cerca de un cementerio. Si conservas la muñeca para un uso futuro, sólo se puede utilizar para la misma persona, y debes mantenerla envuelta y fuera de la vista, excepto cuando si deseas hablar con tu enemigo a través de ella, por alguna razón.

Este es el Salmo 55 que debes orar:

“Escucha, oh Dios, mi oración,

y no te escondas de mi súplica.

 

Atiéndeme y respóndeme;

conturbado estoy en mi queja y gimo

 

a causa de la voz del enemigo,

por la opresión del impío,

porque echan sobre mí iniquidad,

y con furor me aborrecen.

 

Mi corazón está dolorido dentro de mí,

y terrores de muerte sobre mí han caído.

 

Temor y temblor me han sobrevenido,

y terror me ha cubierto.

 

Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma!

Volaría yo y descansaría.

 

Ciertamente huiría lejos;

moraría en el desierto. Selah

 

Me apresuraría a escapar

del viento borrascoso, de la tempestad.

 

Destruye, oh Señor; divide la lengua de ellos,

porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.

 

Día y noche la rondan sobre sus muros,

e iniquidad y malicia hay en medio de ella.

 

Destrucción hay en medio de ella,

y el fraude y el engaño no se apartan de sus plazas.

 

Porque no me afrentó un enemigo,

lo cual yo habría soportado,

ni se alzó contra mí el que me aborrecía,

porque me hubiera ocultado de él;

 

sino que eres tú, un hombre igual a mí,

mi compañero y mi íntimo amigo,

 

que juntos nos comunicábamos en dulce consejo,

y en la casa de Dios andábamos en amistad.

 

Condenados sean a muerte mis enemigos;

desciendan vivos al Seol,

porque maldades hay en su morada, en medio de ellos.

 

En cuanto a mí, a Dios clamaré,

y Jehová me salvará.

 

Al atardecer, y por la mañana y al mediodía oraré y clamaré,

y él oirá mi voz.

 

Él ha redimido en paz mi alma de la guerra contra mí,

pues había muchos contra mí.

 

Dios oirá y los humillará,

él, que desde la antigüedad permanece. Selah

Por cuanto no cambian,

ni temen a Dios.

 

Extendió el inicuo sus manos

contra los que estaban en paz con él;

violó su convenio.

 

Más blandas que la mantequilla eran las palabras de su boca,

pero había guerra en su corazón;

más suaves que el aceite eran sus palabras,

mas ellas eran espadas desnudas.

 

Echa sobre Jehová tu carga y él te sustentará;

no dejará para siempre caído al justo.

 

Mas tú, oh Dios, harás descender a aquellos

al pozo de la destrucción.

Los hombres sanguinarios y engañadores

no llegarán a vivir la mitad de sus días;

pero yo en ti confiaré.”


Comments
  1. Posted by Tiziana Prado
  2. Posted by Sara
  3. Posted by Tiziana Prado
  4. Posted by Tiziana Prado
  5. Posted by MONICA
  6. Posted by Patricia

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